Mientras en el mundo la construcción con madera deja de ser una opción para transformarse en un sistema competitivo frente al hormigón y el acero, en Argentina el debate comienza a ganar volumen. La combinación de industrialización, menor impacto ambiental y velocidad de ejecución impulsa a la madera a ocupar un lugar cada vez más visible en el mercado de la vivienda.
El país cuenta con 1,3 millones de hectáreas de plantaciones forestales y una de las tasas de crecimiento más altas del mundo en especies como pino y eucalipto, ampliamente utilizadas en construcción. Esto asegura disponibilidad de materia prima renovable y competitiva frente a otros sistemas constructivos.
Experiencia internacional y ventajas comparativas
En países como Estados Unidos, Canadá, Suecia, Australia y naciones europeas, la construcción con madera se aplica en edificios residenciales, oficinas y desarrollos educativos, incluso de media y gran altura. En Argentina, la velocidad de ejecución se convierte en una ventaja clave: mientras una vivienda tradicional puede demorar entre ocho meses y un año, los sistemas industrializados de madera reducen los plazos a dos o tres meses con mayor previsibilidad.
Costos y eficiencia económica
Construir con madera en Argentina tiene un rango aproximado de costos entre u$s1.300 y u$s2.500 por m², dependiendo del sistema constructivo, el nivel de industrialización y las prestaciones energéticas. Aunque los precios pueden equipararse a los de la construcción tradicional, los menores tiempos de obra reducen costos financieros y permiten ocupación o comercialización más temprana.
Sistemas constructivos en madera
Existen cuatro sistemas principales en Argentina:
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Entramado de madera (platform o balloon frame): estructuras livianas con alta capacidad de aislación térmica y acústica, que reducen hasta un 60% los tiempos de ejecución.
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Paneles estructurales industrializados: integran estructura, aislación y cerramiento en un solo elemento, reduciendo la obra húmeda y acelerando los plazos.
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Poste y viga: basado en madera laminada encolada, permite grandes luces, plantas libres y flexibilidad de diseño.
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CLT o madera contralaminada (mass timber): madera maciza estructural para proyectos de mayor escala y altura, con estabilidad estructural y alto nivel de prefabricación.
Entre estos, los paneles SIP (Structural Insulated Panels) se consolidan como una de las opciones de mayor crecimiento: integran estructura, cerramiento y aislación en una única pieza fabricada en planta, lo que reduce tiempos, errores de obra y consumo energético durante toda la vida útil de la vivienda.
Velocidad de ejecución y montaje
Una vivienda estándar puede completarse en pocas semanas. Por ejemplo, una casa de 75 m² requiere alrededor de seis a siete semanas, mientras que una de 150 m² demanda entre cuatro y seis meses, según complejidad y terminaciones. La obra gris se ejecuta con equipos reducidos, optimizando tiempos y logística.

Flexibilidad de diseño y adaptabilidad
Los sistemas en madera permiten techos inclinados o planos, estilos clásicos, minimalistas o contemporáneos, y una amplia elección de materiales y acabados. La industrialización facilita mantener la previsibilidad de costos, ya que se pueden decidir en qué aspectos invertir más y en cuáles optimizar recursos.
Eficiencia energética y sostenibilidad
La madera ofrece un alto desempeño térmico, reduciendo de forma sostenida el consumo de energía durante la vida útil de la vivienda. Esto disminuye costos operativos y mejora la capacidad de los hogares para afrontar créditos o gastos de mantenimiento. Los paneles SIP, en particular, presentan un desempeño térmico superior al de la construcción tradicional y aseguran ahorro energético constante en invierno y verano.
Impacto en la cadena de valor
El desarrollo de la construcción en madera impulsa una cadena de valor amplia: tableros de ingeniería, componentes estructurales, carpinterías, aberturas y módulos prefabricados. Esto dinamiza economías regionales y fortalece la industria nacional en distintas provincias.
Desafíos del sector
A pesar del crecimiento, el sector enfrenta retos como la actualización de normativas municipales, capacitación profesional y superación de barreras culturales relacionadas con durabilidad y seguridad. Consolidar reglas claras y mayor conocimiento técnico sigue siendo fundamental para expandir esta alternativa.
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