Si bien en diciembre se registró un leve repunte, los indicadores oficiales continúan mostrando un escenario crítico. Según el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) que elabora el INDEC, en noviembre de 2025 la actividad cayó 4,7% interanual. En la medición mensual desestacionalizada, la baja fue aún más marcada, con un descenso del 4,1%.
El deterioro también quedó reflejado en el consumo de insumos clave tanto para la obra pública como privada. El informe del organismo estadístico dio cuenta de fuertes caídas en ladrillos huecos (-19,3%), yeso (-17,8%), pisos y revestimientos cerámicos (-15,0%) y placas de yeso (-9,0%). En la misma línea, el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) indicó que la construcción acumuló, a noviembre de 2025, una contracción del 2,3% interanual.
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La tendencia negativa se profundiza al ampliar la mirada temporal. En comparación con dos años atrás, la actividad del sector cayó 16,2%, mientras que desde el segundo trimestre de 2023 el retroceso alcanza el 23%. “Es una caída muy superior al promedio de la economía, que creció 4,5% en ese período”, advirtió el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Gustavo Weiss. En el mismo sentido, el ISAC, que mide el consumo de materiales, mostró una baja del 0,8% interanual, del 24,1% en dos años y del 30,8% desde el segundo trimestre de 2023.
La inversión privada tampoco logró compensar el derrumbe de la obra pública. El Índice Construya, que releva el consumo de materiales para viviendas privadas, registró en diciembre un aumento interanual del 3,2%, pero acumuló una caída del 9% en dos años y del 29,8% respecto del segundo trimestre de 2023. Estos datos confirman que el enfriamiento de la actividad no se limitó al ámbito estatal, sino que también alcanzó de lleno al segmento privado.
Uno de los factores determinantes de este escenario fue la drástica reducción de la inversión en infraestructura por parte del Estado nacional. La suspensión de proyectos viales y habitacionales impactó de manera directa en un sector históricamente dependiente del impulso público. A ello se sumaron tasas de interés elevadas y mayores restricciones para acceder al financiamiento, lo que frenó el desarrollo de nuevos emprendimientos.
Al evaluar la coyuntura general, Weiss sostuvo que “la realidad del sector sigue siendo muy mala, aunque se encuentra amesetada desde mediados de 2024, pero en un nivel muy bajo. La situación en la provincia de Buenos Aires no escapa a la generalidad”. Precisamente, el territorio bonaerense aparece como el más perjudicado por la retracción de la construcción, tanto en términos de actividad como de empleo.
El impacto laboral fue uno de los aspectos más visibles de la crisis. A nivel nacional, según datos del INDEC, los puestos de trabajo en el sector —estimados en 392.000 en octubre— mostraron una leve recuperación interanual, pero aun así cayeron 16% desde el segundo trimestre de 2023. De acuerdo con cifras del Instituto de Estadísticas y Registro de la Industria de la Construcción (IERIC), el empleo registrado asalariado en obra alcanzó en octubre de 2025 los 361.591 puestos, con una suba del 0,7% interanual, aunque con caídas del 16,2% en dos años y del 22,5% entre mayo de 2023 y mayo de 2024.
En la provincia de Buenos Aires, la situación fue similar. Con 101.197 trabajadores registrados en octubre de 2025, el empleo creció apenas 0,1% interanual, pero se desplomó 17,2% en dos años y 22,8% entre mayo de 2023 y agosto de 2024. Además, el IERIC informó la pérdida de 2.069 empresas empleadoras desde noviembre de 2023, de las cuales 818 correspondieron al territorio bonaerense.
Desde la conducción empresaria, Weiss fue categórico al describir el escenario: “Creemos que somos uno de los sectores más perjudicados”. Y explicó que “la alta inflación de 2023, la mora en los pagos de contratos públicos en 2023 y la suspensión de trabajos públicos nacionales desde el cambio de Administración generaron una enorme caída de actividad, pérdida de empleo e inviabilidad de muchas empresas”.
En esa línea, señaló que la Inversión Real Directa (IRD) nacional sufrió “una caída en los valores reales (deflacionados) del 73%, según economistas independientes de gran prestigio como Nadín Argañaraz del IARAF”, lo que implicó “tres ejercicios sucesivos” de retroceso. Además, advirtió que la superficie permisada para obras privadas relevada por el INDEC “no muestra una tendencia que lleve a pensar en una reactivación rápida del sector”, y remarcó que una eventual recuperación dependerá, en gran medida, del crecimiento del crédito hipotecario.
Weiss también marcó límites claros a los factores que hoy sostienen parcialmente la actividad. “En el conjunto del sector, el esfuerzo de inversión en infraestructura de algunos estados provinciales —Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza y CABA— y la realización de proyectos privados de Oil & Gas y de Minería no compensan la abrupta reducción de la inversión pública nacional”, afirmó.
Respecto del vínculo con el Gobierno nacional, el dirigente sostuvo que “hemos tenido y estamos dispuestos al diálogo con el Gobierno nacional, pero hasta el momento las soluciones no se concretan”. Y agregó: “Por el contrario, las limitaciones presupuestarias continúan y el Presupuesto Nacional aprobado para 2026 prevé una bajísima inversión nacional en infraestructura, insuficiente aun para un mínimo mantenimiento de las infraestructuras existentes”.
En contraposición, destacó un diálogo “fluido y continuo” con el gobierno bonaerense, que permitió ejecutar “un Plan de Obras Públicas importante durante 2025”, aunque reconoció que en los últimos meses ese plan también enfrentó restricciones financieras. En ese sentido, valoró que el Presupuesto 2026 incluya “renglones significativos respecto a la inversión pública”, aunque advirtió que su concreción dependerá de financiamiento adicional “aún no concretado”.
Finalmente, desde la Cámara Argentina de la Construcción expresaron una fuerte preocupación por el estado de las rutas nacionales. “El estado de las rutas nacionales es muy deficiente y empeora cada día por falta de mantenimiento”, alertó Weiss, al citar estimaciones de la Federación de Personal Vial que indican que el 65% de la red se encuentra en mal estado. Según explicó, estudios recientes del área de Pensamiento Estratégico de la entidad demostraron una fuerte depreciación de los activos de infraestructura por la falta de mantenimiento oportuno y advirtieron que, si esa pérdida no se compensa con inversión, “nuestro aparato productivo y de servicios disminuye cada año”.
Fuente: La Tecla
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