Según se informó, estos préstamos permiten financiar la compra de viviendas —tanto para uso propio como inversión— con condiciones específicas que los diferencian de los tradicionales créditos en pesos ajustados por UVA.
La principal característica de esta nueva oferta es el volumen de financiamiento. Los créditos pueden alcanzar hasta US$ 1 millón, con una cobertura de hasta el 50% del valor del inmueble, lo que implica que el comprador debe contar con un importante ahorro previo.
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En cuanto a los plazos, son significativamente más cortos que los créditos hipotecarios tradicionales: llegan hasta 60 meses (5 años), con un esquema de amortización tipo francés.
La tasa de interés es fija del 11,5% nominal anual, lo que introduce previsibilidad en los pagos, aunque en niveles elevados en comparación con estándares internacionales.
Un producto segmentado
Este tipo de financiamiento no está pensado para el público masivo. Está orientado principalmente a clientes de ingresos altos o con capacidad de ahorro en dólares, ya que exige:
- Aportes iniciales elevados (al menos el 50% del valor de la propiedad)
- Capacidad de repago en moneda extranjera
- Perfil crediticio sólido
En muchos casos, incluso, está dirigido a segmentos específicos de clientes bancarios con determinado nivel patrimonial.
Cambio de lógica en el financiamiento
El regreso de los créditos en dólares marca un cambio relevante en el esquema de financiamiento. A diferencia de los préstamos en pesos —que suelen ajustarse por inflación—, estos créditos eliminan el riesgo inflacionario, pero trasladan el riesgo cambiario al tomador.
Esto significa que quien toma el crédito debe generar ingresos en dólares o asumir la volatilidad del tipo de cambio, un punto crítico en la economía argentina.
Impacto en el mercado inmobiliario
Desde el sector destacan que la reaparición del crédito es clave para dinamizar la actividad. Históricamente, el acceso al financiamiento genera un efecto multiplicador: cada operación inmobiliaria impulsa nuevas transacciones en cadena.
Sin embargo, el alcance de esta herramienta será limitado en el corto plazo. Al tratarse de líneas exclusivas y con condiciones exigentes, su impacto estará concentrado en segmentos de alto poder adquisitivo y no resolverá el problema estructural de acceso a la vivienda.
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— misionesonline.net (@misionesonline) March 18, 2024





