La empresa misionera Aguicons cerró un 2025 atravesado por un profundo proceso de adaptación, marcado por la caída sostenida de la obra pública y una apuesta cada vez más definida por el desarrollo inmobiliario privado, en particular por los proyectos verticales. Con 17 años de trayectoria en el rubro de la construcción, la firma encaró una reconversión estratégica que hoy la encuentra enfocada en edificios en altura, optimización interna y nuevas inversiones con la mirada puesta en 2026.
Nacida como un emprendimiento familiar, Aguicons transita actualmente una etapa de consolidación bajo la gestión de la segunda generación, con roles diferenciados y un fuerte impulso hacia la profesionalización del negocio. Su gerente comercial y de desarrollos inmobiliarios, Leonardo Aguirre, explicó que la empresa mantiene un perfil dual: “Aguicons se dedica al desarrollo privado inmobiliario, pero a su vez brinda servicio de construcción, ya sea a entidades privadas y públicas a la vez”. Sin embargo, ese equilibrio se vio alterado por el contexto económico de los últimos años.
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El balance de 2025, según Aguirre, debe leerse como un año de continuidad en un escenario recesivo que ya se venía manifestando. “Venimos con una recesión ya hace unos años en lo que se refiere a nuestra empresa”, resumió, al describir un contexto que obligó a revisar prioridades y a tomar decisiones estructurales para sostener la actividad.

La retracción de la obra pública fue uno de los factores centrales que incidieron en esa redefinición. En comparación con 2024, el último año mostró pocas señales de recuperación en ese segmento. “Tuvimos una recesión importante, que estamos desde hace ya unos años, donde hubo un freno importante en todo lo que por lo menos dentro de la empresa veníamos haciendo”, señaló el gerente. En ese marco, la participación de obras estatales dentro del volumen total de trabajo fue marginal y quedó reducida a casos puntuales. “Recién este año estamos llevando adelante la construcción de una escuela acá en el interior de la provincia”, precisó, marcando que se trató de una excepción y no de un cambio de tendencia.
Esa experiencia reforzó una lectura que la empresa ya había comenzado a construir con anterioridad: la necesidad de disminuir la dependencia de la obra pública y anticiparse a un escenario prolongado de baja inversión estatal. La respuesta fue un giro decidido hacia el sector privado, con foco en el desarrollo inmobiliario. “Cuando esto empieza a cambiar el panorama, decidimos empezar a apuntar hacia el lado privado”, explicó Aguirre, al detallar el proceso de reconversión.

El cambio no fue improvisado. Según indicó, la decisión estratégica se tomó hace varios años y se profundizó de manera progresiva. “De hecho, en los cuatro o cinco años atrás decidimos volcarnos prácticamente al 100% las energías en el área privada”, sostuvo. Ese movimiento implicó una reorganización interna significativa: “Todos los recursos humanos, ya sean técnicos o profesionales, que antes estaban abocados a gestiones y obra pública, los mudamos al área privada netamente”.
Durante 2025, esa apuesta se tradujo en una mayor presencia de Aguicons en el mercado inmobiliario, con ajustes en los productos ofrecidos, en los esquemas de precios y en las estrategias de comercialización. El eje estuvo puesto en desarrollos verticales, con edificios pensados tanto para vivienda como para inversión, y en una mayor profesionalización de los procesos internos.

En términos de inversiones, el año dejó avances concretos. Aguicons llegó a 2025 con tres desarrollos iniciados en años anteriores, uno de los cuales fue inaugurado recientemente. “Venimos este 2025 ya con tres desarrollos en construcción que comenzaron hace dos años y que recién ahora hace unos días inauguramos”, señaló Aguirre, en referencia al edificio Velerian, un proyecto de perfil exclusivo.
En paralelo, la empresa avanzó con otros dos desarrollos en marcha, Alarif Fazara y Benrow Acros, orientados a públicos diferentes y con propuestas diferenciadas. “Trabajamos dos tipos de productos bien diferenciados: uno que es para vivir y otro que es para inversión”, explicó el gerente, al describir la lógica detrás de los proyectos.
La escala de algunas de estas obras, como un edificio de 16 pisos y cerca de 5.000 metros cuadrados en el centro de la ciudad, implica asumir riesgos importantes y exige una planificación rigurosa. “Tenemos una responsabilidad muy importante a la hora de tomar el riesgo que conlleva un desarrollo de gran magnitud. Necesitamos llegar en tiempo y forma, es ley para nosotros”, afirmó Aguirre.
Con ese aprendizaje acumulado, las expectativas para 2026 están puestas en sostener y profundizar el camino iniciado. El foco seguirá en los desarrollos en altura, con unidades más pequeñas orientadas a la inversión, y no se descarta una expansión territorial dentro de Misiones. “Continuamos por lo que venimos haciendo y más adelante podríamos estar dando otros servicios a otras ciudades, esperando que sea un agregado de valor para la provincia”, concluyó el gerente, al proyectar el próximo año para Aguicons.
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— misionesonline.net (@misionesonline) March 18, 2024





