La inflación mayorista registró en abril un aumento del 5,2% y alcanzó su nivel más alto desde marzo de 2024, según informó el INDEC. Según explicó el Gobierno nacional, el fuerte salto estuvo impulsado principalmente por la suba internacional del petróleo derivada del conflicto en Medio Oriente y encendió alertas entre economistas y consultoras por el posible impacto que podría tener sobre los precios al consumidor durante los próximos meses.
El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) aceleró 1,8 puntos porcentuales respecto de marzo, cuando había marcado 3,4%. Además, acumuló un incremento de 11,6% en el primer cuatrimestre del año y una variación interanual de 30,8%. El dato prácticamente duplicó a la inflación minorista de abril, que fue de 2,6%.
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Según el organismo estadístico, los productos nacionales aumentaron 5,3%, mientras que los importados subieron 2,5%. Los mayores incrementos se registraron en “Petróleo crudo y gas”, que avanzó 22,9%, seguido por “Productos refinados del petróleo”, con 13,6%. También tuvieron fuerte incidencia las subas en sustancias químicas, caucho y plástico.
El ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que el fenómeno estuvo directamente vinculado al shock externo generado por la guerra en Medio Oriente. “La variación es explicada casi en un 85% por la suba en el precio del petróleo y productos vinculados”, afirmó el funcionario.
De acuerdo con distintos análisis privados, el principal interrogante ahora pasa por determinar cuánto de ese incremento terminará trasladándose a los precios minoristas. Consultoras económicas señalaron que el encarecimiento energético impacta sobre costos logísticos, transporte, industria y producción, por lo que podría ejercer presión sobre el IPC en los próximos meses.
Desde la consultora Aurum advirtieron que la inflación mayorista “marcó la mayor variación en dos años” y remarcaron que el sector energético explicó gran parte de la aceleración. Federico Filippini, economista de Adcap Grupo Financiero, consideró que, excluyendo el efecto petróleo, el índice habría mostrado una variación mucho más moderada.
Las primeras señales de presión sobre el consumo ya comenzaron a observarse en mayo. Relevamientos privados detectaron una aceleración en alimentos y bebidas durante la segunda semana del mes, especialmente en verduras, carnes y productos de supermercado.
Consultoras como Analytica y EconViews registraron subas semanales cercanas al 1% en alimentos y bebidas, mientras que Invecq alertó que el proceso de desaceleración inflacionaria todavía enfrenta resistencias importantes vinculadas a combustibles, transporte y precios regulados.
En ese contexto, los analistas comenzaron a revisar sus proyecciones para el resto del año. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central ya mostró una corrección al alza en las previsiones inflacionarias para 2026, en medio de un escenario internacional más volátil y con presión sobre la energía.
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— misionesonline.net (@misionesonline) March 18, 2024





