La construcción en seco se consolidó como una alternativa de creciente demanda dentro del mercado inmobiliario, especialmente por la reducción de plazos de ejecución y sus prestaciones de aislación térmica y acústica. Sin embargo, la evolución reciente de sus costos muestra que ya no representa necesariamente una opción más económica frente a los sistemas convencionales de ladrillo, cemento y hormigón.
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El sistema de steel framing se basa en una estructura portante de perfiles de acero galvanizado, sobre la que se incorporan placas, aislaciones, barreras de vapor y membranas hidrófugas. Su esquema multicapa permite resolver la vivienda sin el uso intensivo de materiales húmedos, con procesos más industrializados y una mayor previsibilidad en la obra.
De acuerdo con un relevamiento del índice INCOSE, que comparó prototipos de viviendas unifamiliares en Ezeiza, provincia de Buenos Aires, el steel framing puede demandar en promedio 31% menos tiempo de obra que la construcción húmeda. En una vivienda de 41 metros cuadrados, por ejemplo, el plazo estimado fue de 101 días frente a los 142 días requeridos por un sistema tradicional.
El informe también señaló una reducción del 42% en el consumo energético respecto de la construcción húmeda, un factor que puede impactar en los costos operativos de la vivienda una vez finalizada la obra. A esto se suma un mejor aprovechamiento de la superficie interior, debido a que las paredes suelen tener entre 14 y 15 centímetros de espesor, mientras que en los sistemas tradicionales pueden alcanzar entre 35 y 45 centímetros.
No obstante, el costo final de una construcción en seco depende de variables como la escala del proyecto, la complejidad arquitectónica, la calidad de las terminaciones, la ubicación y la disponibilidad de mano de obra especializada. Por eso, los valores de referencia deben analizarse con cautela, especialmente fuera del Área Metropolitana de Buenos Aires, donde se concentran buena parte de los relevamientos y proveedores del sector.
El aumento de los costos de la construcción en general mantiene abierta la discusión entre comprar una propiedad terminada o iniciar una obra desde cero. En ese escenario, la construcción en seco conserva ventajas vinculadas a la velocidad, la eficiencia energética y la precisión técnica, aunque su precio por metro cuadrado dejó de ser, al menos por el momento, un diferencial de ahorro frente a la construcción tradicional.
Fuente: La Nación
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