Tras años de fuerte estancamiento, el crédito hipotecario volvió a tener protagonismo como herramienta de financiamiento en la compra de vivienda. Esto se traduce en mayor demanda de unidades terminadas o listas para habitar, especialmente entre usuarios finales que acceden a préstamos bancarios para concretar su primera vivienda.
El corredor inmobiliario Fernando Belvedere destacó que “hoy hay mucha, mucha demanda con los créditos hipotecarios”, aunque apuntó que esta reactivación beneficia de manera más visible a la compraventa de propiedades terminadas, ya que las opciones en pozo enfrentan limitaciones por el alto costo de construir y la dificultad para que los compradores proyecten pagos a largo plazo.
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Preferencia por lo terminado y brecha de precios
En este contexto, lo que se vende con más dinamismo son las unidades usadas o listas para entrega inmediata. La razón central es que existe una brecha marcada entre el valor del metro cuadrado en propiedades terminadas y en emprendimientos en pozo, influida por el encarecimiento de la construcción, donde las expectativas de costos y financiamiento dificultan el acceso a proyectos en obra.
El propio Belvedere señaló que, frente al panorama actual, la gente se inclina cada vez más por lo usado antes que por el pozo, porque, para muchos compradores, la diferencia de precio comparada con el producto terminado es reducida o incluso inexistente una vez que se consideran los costos actuales de construir.
El papel del financiamiento y su impacto
Aunque el crédito hipotecario se percibe como un factor de impulso para la actividad inmobiliaria, varios perfiles del sector advierten que aún persisten desafíos estructurales. Las líneas vigentes no siempre cubren la totalidad del valor de la propiedad, y la tasa de financiación —asociada al aumento de tasas y variables macroeconómicas— sigue siendo un factor de evaluación clave para los potenciales compradores.
En otros relevamientos recientes, se observa que las tasas de los créditos hipotecarios UVA registraron variaciones significativas a lo largo de 2025, con algunos bancos que desde fines del año pasado comenzaron a ofrecer condiciones más competitivas en determinados segmentos de clientes, aunque la media del sistema se mantiene elevada en comparación con estándares internacionales.
Además, diversos informes del sector muestran que la participación de operaciones con hipoteca en escrituras se mantiene moderada, aunque con señales de continuidad en la actividad, lo que sugiere que el crédito sí está actuando como un elemento dinamizador en la compraventa de vivienda, aunque todavía lejos de constituirse en un motor pleno de mercado.
En suma, el mercado inmobiliario argentino combina hoy un retorno de la demanda sustentada por créditos hipotecarios con un perfil de compradores más orientado hacia unidades terminadas, frente a la dificultad de acceso a proyectos en pozo. Esta dinámica se expresa en un escenario donde la oferta disponible, el costo de construcción y la estructura de financiamiento inciden de forma directa en las decisiones de compra y en la configuración de precios en todo el segmento residencial.
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— misionesonline.net (@misionesonline) March 18, 2024





