Según la última tabla de precios de la construcción publicada por La Nación, el índice de costo que releva el INDEC registró en noviembre —último dato disponible— una suba del 1,6% en pesos respecto al mes anterior. Este incremento respondió a alzas de 2,1% en materiales, 1,3% en mano de obra y 1,6% en gastos generales, componentes esenciales que explican la evolución del sector en el último tramo de 2025 y su traslado a 2026.
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Medido en moneda dura, la construcción también mostró una recuperación al alza: en dólares subió 4,7% en noviembre, según datos de Zonaprop con base en la Cámara Argentina de la Construcción (CAC), y se ubica 105% por encima del nivel de octubre de 2023, período previo a las últimas elecciones presidenciales. En términos comparativos, construir hoy cuesta tres veces más que en 2020, cuando los costos se ubicaron en los niveles más bajos de la serie histórica.
Ese desbalance entre el costo de hacer obra y el precio que el mercado está dispuesto a pagar por productos terminados se expresa también en la brecha histórica entre valores por metro cuadrado. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por ejemplo, el metro cuadrado de un inmueble usado rondaba los US$2214, mientras que un proyecto en pozo promediaba US$3032/m². Esta disparidad implica que muchos desarrolladores opten en ocasiones por vender por debajo de lo que realmente les cuesta construir, esperando que la reducción del stock de usados termine validando precios más altos.
En la práctica, la dinámica de costos impacta donde la demanda y la posibilidad de acceder a obra nueva están más tensionadas, con un sector que sigue enfrentando la presión combinada de inflación, precio de insumos y mano de obra. El relevamiento de materiales clave —como cemento, ladrillos, arena o hierro— muestra rangos de precios que oscilan ampliamente, reflejando la volatilidad del mercado interno y la dificultad para estabilizar el presupuesto de obra en un contexto de alta variabilidad de precios.
Este panorama plantea desafíos concretos para quienes evalúan emprender una obra nueva o ampliar su vivienda, así como para los desarrolladores que buscan rentabilidad en proyectos residenciales. La necesidad de herramientas estadísticas confiables, como las que provee el INDEC, se vuelve especialmente crítica para planificar inversiones y presupuestos en un entorno donde las oscilaciones de costos tienen consecuencias directas sobre la accesibilidad y la oferta de vivienda.
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— misionesonline.net (@misionesonline) March 18, 2024





