- Demanda firme y crédito como motor
Las ventas de propiedades cerraron 2025 con niveles significativamente más elevados que en los años previos al cambio de ciclo. El regreso del crédito hipotecario —ausente o muy limitado por años— se perfila como uno de los factores que impulsan la actividad, particularmente en unidades usadas de ticket medio, que concentran gran parte de las operaciones.
Este dinamismo en la demanda se explica por un contexto macroeconómico relativamente más previsible, con menor volatilidad de precios y financiamiento disponible, aunque las tasas aún no son plenamente accesibles para todos los segmentos. La expectativa es que si las condiciones de crédito se profundizan —especialmente con tasas más bajas y mayores líneas de financiamiento— el mercado podría experimentar una activación más pronunciada en la primera mitad de 2026.
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- Comportamiento de precios y segmentos diferenciados
La evolución de los valores de las propiedades usadas y nuevas refleja tendencias divergentes. Tras las fuertes subas de precios en 2024 y 2025, el segmento de usados logró cierta estabilidad, moderando su ritmo de aumento y manteniendo niveles más acordes con la capacidad de compra de la demanda regular.
Por el contrario, los proyectos a estrenar enfrentan el desafío de un alto costo de construcción y mayores barreras para trasladar esos costos a los precios de venta, lo que en muchos casos lleva a que desarrollos en marcha se oferten a valores similares a los de unidades terminadas, complicando la competitividad del producto nuevo
En el segmento de tierras, la demanda permanece activa pero la oferta restringida y los costos de edificación altos desincentivan nuevas operaciones en pozo, especialmente en zonas de alta presión como el Gran Buenos Aires.
- Construcción y costos: el principal escollo
Uno de los temas centrales para 2026 sigue siendo el costo de construir. Tras años de subas aceleradas, el sector de la construcción comenzó a mostrar una dinámica más ordenada, aunque con niveles todavía elevados que obligan a los desarrolladores a optimizar sus operaciones y ser selectivos con los proyectos.
La persistencia de costos altos limita la aparición de nuevas promociones y mantiene presión sobre los precios de obra nueva, lo que restringe la oferta disponible en segmentos accesibles. La normalización de estos costos se presenta como un elemento clave para que el sector pueda traducir la demanda firme en mayores volúmenes de lanzamientos y ventas.
- Alquileres y renta: ajuste y recomposición
El mercado de alquileres cerró 2025 como uno de los segmentos más sólidos, con una recomposición de la oferta y valores que han ajustado de manera más ordenada en sintonía con la inflación general. Esto sitúa al rental como un espacio con demanda estable y expectativas de continuidad, especialmente si la demanda de crédito crece y parte de los inquilinos se transforma en compradores.
- Claves para 2026: estabilidad macro, crédito y confianza
El sector inmobiliario percibe a 2026 no como un año explosivo desde lo cuantitativo, sino como decisivo para consolidar la recuperación iniciada. Las variables que más peso tendrán son la estabilidad macroeconómica de largo plazo, la profundización del crédito hipotecario y la capacidad de los desarrolladores para ajustar precios sin perder rentabilidad.
En ese sentido, operadores y analistas coinciden en que si estos factores convergen —con tasas competitivas, reglas claras y costos de construcción más estables— el mercado puede transitar un ciclo de crecimiento más amplio y sostenido que el observado en los últimos años.
Fuente: Reporte Inmobiliario
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— misionesonline.net (@misionesonline) March 18, 2024





