La reciente eliminación del impuesto cedular sobre la venta de inmuebles comienza a generar efectos concretos en el mercado inmobiliario argentino, en un contexto donde el sector busca señales de reactivación tras varios años de caída en la actividad.
El tributo, que aplicaba una alícuota del 15% sobre la ganancia obtenida en la venta de propiedades adquiridas desde 2018, representaba uno de los principales costos impositivos para los propietarios.
Con la nueva normativa, las personas humanas que venden inmuebles de manera no habitual quedan exentas de este impuesto, lo que reduce significativamente la carga fiscal sobre las operaciones y modifica los incentivos del mercado.
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Desde el sector inmobiliario advierten que este cambio genera un escenario más favorable para la compraventa, ya que mejora la rentabilidad de las operaciones y elimina una barrera que desalentaba la decisión de vender. En términos concretos, quien obtiene una diferencia positiva entre el precio de compra y el de venta ya no deberá tributar sobre esa ganancia en los mismos términos que antes.
La medida se suma a otras modificaciones recientes, como la eliminación del Impuesto a la Transferencia de Inmuebles (ITI), lo que configura un esquema con menor presión impositiva sobre el sector.
En este contexto, especialistas sostienen que el impacto más inmediato se observa en las expectativas: la eliminación del impuesto tiende a incentivar la oferta de propiedades, ya que los propietarios encuentran mejores condiciones para desprenderse de activos sin perder parte de la rentabilidad en impuestos.
Al mismo tiempo, el nuevo escenario podría dinamizar la demanda, especialmente en un mercado que históricamente funciona como refugio de valor. La menor carga tributaria, combinada con otras medidas como la exención en ciertos casos del impuesto a las ganancias para alquileres, apunta a reposicionar al ladrillo como una alternativa de inversión.
No obstante, el alcance del beneficio tiene límites. La exención no aplica a quienes realizan operaciones de manera habitual —como desarrolladores o inversores recurrentes—, que continúan alcanzados por el régimen general del Impuesto a las Ganancias.
En ese sentido, el concepto de habitualidad se vuelve clave para determinar quiénes pueden acceder al beneficio, ya que no solo se evalúa la actividad formal sino también la frecuencia de las operaciones.
Desde el análisis sectorial, la eliminación del impuesto cedular es interpretada como una señal pro-inversión que busca reactivar el mercado inmobiliario, facilitando las transacciones y mejorando las condiciones para quienes operan de manera ocasional.
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— misionesonline.net (@misionesonline) March 18, 2024





