Durante la apertura de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, el presidente Javier Milei volvió a poner el foco en los costos industriales, especialmente en el precio del acero, un insumo clave para la construcción, la energía y la infraestructura.
“¿Acaso les parece normal pagar la tonelada de tubo de acero USD 4.000 cuando se paga USD 1.400?”, cuestionó Milei, señalando que la situación afecta la competitividad general de la economía y encarece proyectos productivos, desde obras privadas hasta desarrollos energéticos.
Críticas al esquema industrial
El mandatario vinculó los precios internos elevados con la falta de competencia externa y defendió la apertura comercial como herramienta para reducir costos estructurales. Señaló que los insumos industriales deberían alinearse con valores globales y no depender de mercados locales concentrados.
Aunque no mencionó medidas concretas para el sector siderúrgico, sus declaraciones fueron interpretadas como una señal política a favor de una mayor liberalización de importaciones, lo que genera expectativas en rubros consumidores de acero —como la construcción— y preocupación entre fabricantes locales.
Reacciones del sector empresarial
El discurso se inscribe en una relación tensa con parte del empresariado industrial. Milei ha cuestionado previamente a grandes grupos manufactureros, incluyendo Techint, argumentando que se benefician de esquemas proteccionistas.
Desde la industria, en cambio, señalan que los precios locales no pueden compararse directamente con los internacionales debido a factores como costos logísticos, presión impositiva, escala productiva y financiamiento, que inciden en la estructura final de precios.

Impacto potencial en la construcción
Para el sector de la construcción, el debate sobre el acero es central. Este insumo representa uno de los componentes más sensibles en el presupuesto de obras, especialmente en infraestructura, desarrollos en altura y naves industriales.
Analistas advierten que una mayor competencia externa podría reducir costos para desarrolladores y constructoras a corto plazo. Sin embargo, un ajuste abrupto podría afectar la producción local y el empleo industrial, generando un efecto mixto en la economía.
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