El sector de la construcción enfrenta un escenario de incertidumbre, mientras algunos especialistas analizan los posibles desarrollos para lo que resta del año. Actualmente, los desarrolladores inmobiliarios atraviesan un contexto complejo, ya que la rentabilidad se encuentra en números rojos. Esto se debe principalmente a que el costo de construcción medido en dólares experimentó fuertes incrementos a fines de 2023 y durante los primeros meses de 2024, continuando la tendencia al alza durante 2025. Sin embargo, en octubre se observó una leve reversión de esta dinámica, que nuevamente se revirtió con un aumento en noviembre.
Los datos reflejan esta situación. En pesos, el índice de costo de construcción mostró un incremento del 1,6 por ciento en octubre con respecto al mes anterior. Esta suba se explicó por un aumento de 2,1 por ciento en materiales, 1,3 por ciento en mano de obra y 1,6 por ciento en gastos generales. Por el contrario, medido en dólares, el costo de construcción registró una caída del 1,5 por ciento en el mismo mes, aunque en noviembre se incrementó un 4,7 por ciento, ubicándose un 105 por ciento por encima del nivel de octubre de 2023. Esto significa que construir hoy cuesta tres veces más que en 2020 y un 33 por ciento más que el promedio de 2012 a 2024.
En términos concretos, el metro cuadrado vendible de inmuebles usados en la ciudad de Buenos Aires se ubicó en noviembre en 2210 dólares, tomando como referencia un departamento de dos ambientes. Mientras tanto, el metro cuadrado de inmuebles en construcción promedió 3056 dólares. Esta diferencia genera dificultades para los desarrolladores, quienes en ocasiones deben vender por debajo del costo de construcción debido a que la demanda no valida los precios. Otra estrategia es esperar que se absorba el stock de usados, para que la demanda acepte el valor del pozo.
Una encuesta realizada a fines de mayo a empresarios del sector refleja esta situación. El 69 por ciento de los participantes manifestó una disminución en su nivel de actividad respecto al año anterior. Este relevamiento, que formó parte de la 26ª edición del Estudio de Opinión Construya, se llevó a cabo entre marzo y abril de 2025 y contó con la participación de 506 profesionales de la cadena de valor en todo el país.
Los expertos anticipan que el costo de construcción no continuará aumentando de manera significativa en los próximos meses. Con la reciente estabilidad en los resultados electorales, se espera que la divisa se mantenga por debajo de la banda prevista, incluso con la posibilidad de una leve baja, lo que podría llevar los costos nuevamente a niveles anteriores. Asimismo, los costos en pesos probablemente continúen con un ritmo similar al del resto de los bienes y servicios, ya que la construcción no opera a plena capacidad y el mercado no aceptaría incrementos mayores.

Entre los factores que podrían influir en los precios a corto plazo se encuentra la reactivación de los créditos hipotecarios y las expectativas del sector sobre la compra de terrenos y el inicio de nuevas operaciones. Un Congreso más equilibrado, la implementación del nuevo régimen laboral y posibles mejoras impositivas generan un horizonte favorable para los próximos dos años.
La capacidad ociosa de las plantas argentinas que producen insumos de construcción y el stock disponible de insumos importados permiten prever estabilidad en los costos. Por ejemplo, la reducción del precio de productos importados como pisos, muebles y artefactos eléctricos podría reducir hasta un 11 por ciento el costo total de un proyecto estándar, mientras que la importación sin restricciones de hierro aportaría otro 6 por ciento de ahorro. Aun así, estos ajustes representan solo una porción del costo total y no implican una disminución drástica en los precios finales.
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