Tras años de estancamiento, el mercado inmobiliario registró en 2025 un crecimiento significativo. A pesar de que hacia fin de año las operaciones de compraventa se desaceleraron, la actividad se mantuvo constante durante todo el año, marcando un punto de partida favorable para 2026.
Perspectivas positivas para 2026
Diversos indicadores adelantados como riesgo país, volumen de consultas y velocidad de venta anticipan un año de mayor actividad y el inicio de un proceso de revalorización del metro cuadrado. La estabilidad monetaria y macroeconómica, junto con la reciente dinámica de precios, generan un contexto de previsibilidad que favorece tanto a compradores como a inversores.
El crédito hipotecario como motor del mercado
El segmento residencial usado mostró incrementos de precios superiores al 7% durante 2025, impulsados en gran parte por el crédito hipotecario. El número de transacciones realizadas a través de préstamos bancarios se multiplicó respecto al año anterior, consolidando al financiamiento como el principal impulsor de la demanda y la dinamización de las operaciones.
La reactivación de créditos de largo plazo, con tasas y plazos estables, aparece como la clave para ampliar la demanda, acelerar moderadamente la suba de precios y generar confianza en todo el sector.

Cambios en la demanda y tendencias de desarrollo
Los compradores muestran un perfil más exigente, orientándose hacia desarrollos que priorizan diferenciación, calidad arquitectónica y experiencias por sobre la simple oferta de metros cuadrados. La sustentabilidad, la eficiencia y la integración con el entorno se consolidan como factores determinantes para proyectos competitivos, mientras que la planificación y la visión a largo plazo se vuelven elementos esenciales para sostener la rentabilidad.
Segmento de unidades en pozo y a estrenar
La demanda de viviendas en pozo se mantuvo sostenida en 2025, aunque impulsada por factores distintos a los del año anterior. Los precios de estas unidades aumentaron entre un 10% y un 15%, dependiendo del barrio y del tipo de propuesta arquitectónica. Ante la falta de crédito bancario para obras sin escritura, la financiación directa del desarrollador se consolidó como la principal herramienta de absorción de unidades.
Hacia un 2026 de recuperación gradual
Con el crédito nuevamente en agenda, un comprador más exigente y la estabilidad como valor central, el mercado inmobiliario argentino se encamina hacia un 2026 de recuperación gradual y selectiva. La planificación, la diferenciación y la visión de largo plazo serán determinantes, mientras que el equilibrio entre costos, precios y confianza seguirá siendo el desafío principal en un contexto donde la previsibilidad continúa siendo el activo más escaso.
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