Realizar una reforma en una propiedad sin planos puede parecer complicado, pero con planificación y acompañamiento profesional es un proceso viable y seguro. Lo primero es definir con claridad el tipo y alcance de la intervención, ya que no es lo mismo una refacción interna que una obra con impacto estructural o una ampliación.
Contar con planos no siempre es obligatorio, pero sí recomendable. En muchos casos, el primer paso es solicitar una copia del plano aprobado ante el Catastro de la ciudad. Si no se encuentra documentación, también se puede recurrir a otros organismos que conservan antecedentes gráficos. La ausencia de plano, sumada a documentación alternativa, permite avanzar con la presentación formal. Además, siempre es aconsejable contar con un profesional que evalúe la situación real del inmueble y la viabilidad normativa de la intervención.
Toda obra debe estar declarada y aprobada por la normativa vigente. Se distinguen dos modalidades principales: el aviso de obra y el permiso de obra. El aviso de obra aplica a reformas simples, sin ampliaciones ni afectación estructural, como cambios de revestimientos, renovación de instalaciones o refacciones internas que no modifiquen la estructura ni los metros. El permiso de obra se requiere para intervenciones de mayor envergadura, como ampliaciones, demoliciones parciales, construcción de entrepisos o iniciación de obra nueva. Realizar una obra sin el trámite correspondiente puede derivar en multas, clausuras o regularizaciones posteriores más costosas.
Antes de iniciar cualquier reforma, es clave definir si será integral o parcial, establecer un presupuesto realista que contemple tiempos administrativos, planificar las etapas de obra y contratar profesionales idóneos para trabajar con un proyecto técnico aprobado.
Para poner en orden los papeles de una propiedad, se recomienda relevar toda la información disponible: planos existentes, escrituras, antecedentes municipales y situación dominial. Si no existen planos aprobados, es indispensable acreditar la titularidad del dominio y generar nueva documentación técnica. En estos casos, se puede realizar una presentación de regularización de obra con proyecto de modificación no declarada, siempre que se cumplan las condiciones normativas vigentes. La normativa permite regularizar construcciones antirreglamentarias de hasta 100 m², así como construcciones que cumplan con la normativa vigente al momento de la regularización, sin límite de superficie. Luego, una vez aprobado el proyecto, se continúa con la ejecución de la obra, el final de obra y, si hubo cambios en superficies cubiertas o descubiertas, la mensura correspondiente para que la información impacte en la escritura.
Uno de los errores más frecuentes es avanzar con una obra sin respaldo técnico, legal y notarial. Esto es especialmente relevante en propiedades bajo el régimen de propiedad horizontal, donde los permisos de obra que afectan metros de la unidad o partes comunes requieren la conformidad del 100 % de los copropietarios.
Iniciar una obra sin la documentación completa y sin el aviso o permiso correspondiente expone al propietario a denuncias, clausuras y conflictos legales, que generan costos y demoras significativas. Ordenar los papeles antes de reformar no solo evita problemas, sino que protege el valor del inmueble y da previsibilidad al proceso, algo clave tanto para el uso propio como para una futura venta.
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