La preocupación surgió tras el freno en la publicación de los índices oficiales, utilizados como referencia central en múltiples operaciones inmobiliarias. En un contexto de desaceleración inflacionaria y menor volatilidad que la registrada en 2024, los especialistas advierten que el impacto real de esta situación dependerá de su duración y de la capacidad del Estado para sostener la credibilidad estadística.
En el mercado de alquileres, la reacción fue prácticamente nula. Operadores inmobiliarios señalaron que los contratos vigentes continúan ajustándose según los esquemas pactados y que un retraso acotado en la difusión de índices no altera de manera significativa los valores. Germán Gómez Picasso, de Reporte Inmobiliario, explicó que la clave no está en una interrupción breve sino en la persistencia de la falta de datos, ya que una pérdida de confianza en los indicadores sí podría distorsionar las negociaciones entre propietarios e inquilinos.
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Una lectura similar realizó Alejandro Braña, del Colegio Inmobiliario porteño, quien sostuvo que el mercado muestra una dinámica de acomodamiento permanente y que, en un escenario de inflación más contenida, los ajustes tienden a resolverse por consenso entre las partes, aun cuando existan desfasajes menores en las referencias estadísticas.
En el caso de los créditos hipotecarios ajustados por inflación, el análisis fue aún más moderado. El economista Federico González Rouco señaló que las diferencias entre utilizar una canasta actualizada o la vigente son marginales y no modifican de manera sustancial el monto de las cuotas. Incluso en escenarios de inflación más elevada, indicó, el efecto práctico sobre los tomadores de crédito sería acotado y no afectaría el acceso al financiamiento ni el cumplimiento de los pagos.
Donde sí aparece una mayor sensibilidad es en el costo de las expensas, que en los últimos meses se consolidaron como uno de los principales gastos fijos para propietarios e inquilinos. En la Ciudad de Buenos Aires, las expensas promedio rondan los 250 mil pesos mensuales, mientras que en el conurbano bonaerense se ubican apenas por debajo. Aunque estos valores no se ajustan directamente por índices del INDEC, la ausencia de referencias oficiales claras puede generar distorsiones en las negociaciones con proveedores y en la actualización de servicios.
David Loisi, presidente de la Fundación Liga del Consorcista, advirtió que cuando falta una estadística confiable suele imponerse la lógica de la expectativa, lo que históricamente derivó en aumentos preventivos por encima de la inflación real. En ese sentido, remarcó que la previsibilidad estadística resulta clave para evitar sobreajustes que terminan impactando de lleno en el bolsillo de los vecinos.
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— misionesonline.net (@misionesonline) March 18, 2024





