La combinación entre la Ley de Inocencia Fiscal, la liberación de dólares del blanqueo y el nuevo esquema cambiario marca un capítulo distinto para el mercado inmobiliario. Este cambio no resuelve automáticamente los problemas estructurales, pero modifica un factor clave: el vínculo entre el ahorro privado y el sistema formal. El desafío actual no es solo anticipar mayor demanda, sino evaluar si el sector está preparado para canalizarla en proyectos viables y formales, capaces de escalar.
La Inocencia Fiscal y la confianza del contribuyente
Durante años, los llamados “dólares del colchón” representaron desconfianza y ahorros inmóviles fuera del sistema. La Inocencia Fiscal reduce el riesgo percibido de ingresar al circuito formal y aporta previsibilidad al contribuyente promedio. Su objetivo no se limita a la recaudación o al blanqueo de fondos, sino que busca reconstruir un mínimo marco de confianza entre el Estado y quienes ahorran.
El ladrillo vuelve al centro de la escena
La vivienda sigue siendo el activo refugio por excelencia, pero ahora con reglas más claras y sin penalidades implícitas. Familias que buscan vivienda propia, pequeños inversores interesados en proyectos de pozo y desarrolladores que estructuran fideicomisos formales empiezan a alinearse hacia un mismo objetivo. Sin embargo, la existencia de capital disponible no garantiza automáticamente mayor obra.

El desafío de la rentabilidad
El principal cuello de botella sigue siendo la rentabilidad. Los elevados costos de construcción en dólares, la presión impositiva significativa y precios de venta que todavía no recuperaron terreno dejaron a muchos proyectos al límite de su viabilidad. Aunque exista vocación de invertir, sin números que cierren, la inversión no se activa.
La pregunta que define 2026
El desafío central de cara a 2026 no es solo la demanda, sino la viabilidad económica de los proyectos. Si la ecuación no mejora y la carga impositiva sigue absorbiendo gran parte del valor del metro cuadrado, muchos fondos se canalizarán hacia vivienda usada o activos de resguardo, con bajo impacto en empleo y producción. Para que la Inocencia Fiscal se traduzca en más metros construidos y mayor vivienda nueva será necesario avanzar en una agenda complementaria que incluya una revisión de la presión fiscal sobre la obra formal, reglas estables y un esquema de financiamiento que acompañe el ciclo productivo.
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