Gustavo Weiss, titular de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), señaló que el principal desafío que atraviesa el sector es “la casi total ausencia de inversión pública nacional”. Aunque destacó cierto dinamismo de obras impulsadas por administraciones provinciales como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza, aclaró que ese impulso “no alcanza para compensar la parálisis de los proyectos nacionales”, limitando la recuperación de la actividad.
Mercado privado sin fuerza suficiente
El freno en la obra pública se combina con un mercado inmobiliario “tranquilo”, según Weiss. El dirigente explicó que el volumen actual de créditos hipotecarios sigue siendo insuficiente para generar un efecto multiplicador en el empleo, un motor histórico de la economía argentina.
El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC), publicado por el Indec, refleja fuertes retrocesos interanuales desde fines de 2023, con caídas en insumos clave como cemento, hierro redondo y asfalto, afectando directamente a contratistas y trabajadores del sector.
Apertura económica y empleo
Weiss expresó su preocupación por los riesgos de una liberalización comercial sin salvaguardas. “El mundo enfrenta un gravísimo problema de empleo”, señaló, destacando la tensión entre precios más bajos para los consumidores y la preservación del trabajo local.
En este contexto, advirtió que competir con potencias industriales como China resulta complicado debido a subsidios estatales, escalas productivas mayores y costos estructurales más bajos. Además, alertó que la combinación de apertura comercial, automatización e inteligencia artificial podría acelerar la pérdida de puestos laborales si no se aplican políticas de transición adecuadas.

Defensa de empresas competitivas
Consultado sobre las recientes tensiones entre el Gobierno y grandes grupos industriales, Weiss diferenció entre compañías ineficientes y empresas competitivas. Mencionó a Techint y Aluar, señalando que, mientras algunas firmas podrían quedar fuera del mercado en un marco macroeconómico ordenado, es “imperativo proteger” a aquellas que logran mantener productividad.
“El Estado puede buscar equilibrio fiscal para que no haya inflación, pero en el medio perdieron el 30% de la mano de obra”, concluyó Weiss, subrayando el impacto social en una de las industrias más intensivas en empleo del país.
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