La obra pública pierde protagonismo y la construcción se apoya en la iniciativa privada en Argentina

La caída sostenida del financiamiento estatal, las dificultades de acceso al crédito y el aumento de los costos redefinen el escenario del sector, que mantiene expectativas de recuperación hacia 2026 impulsadas por la obra privada.

La industria de la construcción atraviesa un proceso de transformación marcado por la pérdida de protagonismo de la obra pública, las dificultades para acceder al financiamiento y un contexto macroeconómico que sigue condicionando el ritmo de la actividad. Sin embargo, dentro de ese escenario adverso, el sector comienza a mostrar señales de reacomodamiento y mantiene expectativas moderadamente positivas de cara a 2026, impulsadas principalmente por la obra privada.

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De acuerdo con los últimos relevamientos sectoriales, la obra pública perdió peso de manera sostenida dentro del entramado constructor en los últimos años. Mientras que en 2023 representaba la principal fuente de ingresos para el 13% de las empresas, esa proporción descendió al 5% en 2024 y cayó aún más en 2025, cuando apenas el 3% de las firmas la señaló como su ingreso central. La retracción de los fondos nacionales y la paralización de convenios de infraestructura explican buena parte de este retroceso, que obligó a las empresas a redefinir su esquema de negocios.

El peso de la obra

En paralelo, el acceso al crédito aparece como uno de los principales cuellos de botella para el sector. Según la encuesta, el 57% de los consultados consideró que obtener financiamiento resulta difícil, mientras que un 32% lo calificó directamente como prácticamente inaccesible. Solo un 1% de los empresarios afirmó que el crédito es muy accesible, lo que refleja un escenario de fuerte restricción financiera para la mayoría de las compañías constructoras.

Ante esta situación, la autofinanciación continúa siendo el principal sostén de la actividad. El 34% de las empresas indicó que recurre a recursos propios para sostener sus proyectos, seguido por el financiamiento de proveedores, que concentra el 18%, y el uso de fideicomisos, con un 13%. En contraste, los préstamos a largo plazo tienen una participación marginal: apenas un 5% corresponde a créditos en pesos y un 4% a financiamiento en dólares, lo que evidencia la limitada incidencia del sistema financiero formal en el desarrollo de nuevas obras.

Las preferencias de ahorro de los empresarios también reflejan los cambios en el contexto económico. La construcción se mantiene como la principal opción, elegida por el 29% de los encuestados, aunque ese porcentaje cayó siete puntos en comparación con la medición anterior. En segundo lugar se ubicaron las acciones, con el 25%, seguidas por el dólar, con el 17%, y los bonos públicos, que alcanzaron el 11%. Completan el listado alternativas como los plazos fijos, las criptomonedas y los depósitos bancarios, en un escenario donde la diversificación aparece como estrategia defensiva frente a la incertidumbre.

Aunque la actividad del sector

Pese a las dificultades actuales, el sector comienza a mirar con mayor optimismo el mediano plazo. El 58% de los profesionales consultados consideró que su actividad crecerá en los próximos doce meses, mientras que un 21% prevé que se mantendrá estable y otro 21% estima que podría disminuir. Entre los factores que podrían favorecer un repunte en 2026, el estudio destaca el rol de la construcción como refugio de valor, la eventual recuperación de la actividad económica, el mayor dinamismo de las obras privadas y una posible mejora en la disponibilidad de crédito.

No obstante, la evolución de la industria sigue estrechamente ligada a las variables macroeconómicas. El tipo de cambio, las tasas de interés, la inflación —que en el sector se traduce directamente en el costo de la construcción— y la elevada carga impositiva son señalados como los factores que más inciden sobre la actividad. En ese marco, el costo de construir medido en dólares volvió a mostrar un fuerte incremento: según datos oficiales, subió 4,7% en noviembre en relación con octubre y acumula un aumento del 105% desde las elecciones presidenciales de octubre de 2023.

Con un escenario aún desafiante, la construcción enfrenta el desafío de consolidar la recuperación a partir de la obra privada, sostener el empleo y adaptarse a un contexto financiero restrictivo. Las expectativas para 2026 se apoyan en la capacidad del sector para reinventarse, aprovechar nuevas oportunidades de inversión y acompañar un eventual repunte de la economía, aun con la obra pública lejos del protagonismo que supo tener años atrás.

Fuente: Infobae

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