La reglamentación del principio de inocencia fiscal comenzó a influir en el mercado inmobiliario, aunque sin generar un clima de euforia. El cambio más relevante no se relaciona tanto con el ingreso inmediato de fondos, sino con la confianza que genera entre pequeños y medianos ahorristas.
La posibilidad de bancarizar ahorros sin una presión inmediata sobre su origen funciona principalmente como un incentivo psicológico, facilitando decisiones de inversión postergadas, aunque sin garantizar un aumento instantáneo en la inversión inmobiliaria.
Señales de recuperación del mercado
El mercado ya mostraba signos de reactivación antes de la reglamentación. En la ciudad de Buenos Aires, las compraventas de inmuebles cerraron 2025 con el mayor nivel de escrituras en más de cinco años. Durante ese período se registraron 69.461 operaciones, un incremento interanual del 26,8%. Sin embargo, los valores de cierre siguen por debajo de los máximos históricos, indicando que la recuperación se produce principalmente por cantidad de transacciones y no por aumentos de precios.

Reacción del sector inmobiliario
El primer efecto esperado de la medida es un aumento en consultas y mayor movimiento comercial. La confianza generada puede reflejarse primero en la cantidad de operaciones antes que en un incremento inmediato de precios. Si la demanda crece y la oferta no acompaña, la presión sobre los valores podría aparecer en una etapa posterior.
Segmentos del mercado
Se prevé un escenario mixto para el destino de los fondos:
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Propiedades usadas: se destacan por su relación precio-producto.
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Unidades a estrenar: mantienen atractivo por la posibilidad de pagos financiados y no inmovilizar todo el capital desde el inicio.
Impacto financiero
La medida también podría incrementar la liquidez en dólares dentro del sistema. Parte de esos fondos podría destinarse al mercado inmobiliario, mientras que otra fracción se distribuiría en instrumentos financieros. Un aumento de depósitos permitiría a los bancos ampliar su capacidad de otorgar crédito, lo que podría reducir tasas y reactivar el financiamiento hipotecario, clave para sostener el crecimiento del mercado.
Riesgos y cautela
A pesar de las expectativas, existen incertidumbres vinculadas a posibles efectos fiscales y a cuestionamientos sobre estándares de control. Por el momento, el mercado interpreta la reglamentación como un instrumento que mejora el clima de confianza y puede estimular gradualmente la actividad, pero sin cambios abruptos en el corto plazo.
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