El Niño obliga a las constructoras a reprogramar obras y ajustar los plazos según las lluvias: “Los proyectos se inician y terminan o se planifican para otro momento”

Ingrid Drewes, ingeniera civil y Gerente del Área Técnica en la constructora Carlos E. Enríquez, explicó que las precipitaciones condicionan prácticamente todas las etapas de una obra. Las empresas deben monitorear los pronósticos, acelerar algunos trabajos o postergarlos hasta contar con condiciones meteorológicas que permitan ejecutarlos de manera segura.

La posible intensificación del fenómeno de El Niño obliga a las empresas constructoras de Misiones a revisar sus cronogramas y planificar cada etapa de las obras en función de los pronósticos de lluvia. Algunas tareas deben comenzar y finalizar antes de una precipitación, mientras que otras tienen que reprogramarse hasta garantizar varios días de buen tiempo.

Así lo explicó Ingrid Drewes, ingeniera civil de la empresa constructora Carlos E. Enríquez, durante una entrevista realizada en el Ciclo de Conferencias 2026: “El impacto del fenómeno de El Niño en la Región de las Misiones”.

Ingrid Drewes, ingeniera civil y Gerente del Área Técnica en la constructora Carlos E. Enríquez.
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Drewes señaló que las constructoras realizan un seguimiento permanente de las condiciones meteorológicas porque las precipitaciones afectan directamente la producción y el avance de los proyectos.

“Muchas de las actividades se basan en eso, se programan las obras y se planifican en función, justamente, del pronóstico. Entonces estamos muy al tanto y venimos ya monitoreando este fenómeno de El Niño, no solamente ahora este año, sino también de años anteriores”, afirmó.

Las intensas precipitaciones e inundaciones son uno de los efectos de El Niño.

La ingeniera explicó que casi todas las etapas de una obra pueden verse limitadas durante una jornada de lluvias intensas y también en los días posteriores. La saturación del suelo impide, en muchos casos, retomar inmediatamente los trabajos.

“Las precipitaciones, sobre todo, impactan directamente en la producción que va a tener la constructora, porque hay muchas etapas de la obra, casi todas, de hecho, que no se pueden llevar a cabo, no se pueden ejecutar en días de mucha precipitación, y sobre todo también en los días posteriores”, sostuvo.

En Misiones, las características del suelo colorado residual pueden demorar el drenaje del agua después de una tormenta. Por ese motivo, las empresas deben contemplar no solo la lluvia pronosticada, sino también el tiempo que necesitará el terreno para recuperar condiciones adecuadas.

“Hay lugares en los que la saturación del suelo no permite que el agua drene lo suficientemente rápido como para, al día siguiente de una lluvia muy intensa, poder trabajar”, precisó Drewes.

La planificación resulta especialmente importante en tareas que no pueden quedar inconclusas. La apertura de una zanja para construir un sistema de drenaje, por ejemplo, debe programarse con la certeza de que podrá continuarse y cerrarse antes de la llegada de nuevas precipitaciones.

“Si tenemos que abrir una zanja, por ejemplo, para generar un sistema de drenaje, tenemos que saber que al otro día vamos a poder continuar trabajando porque eso no se puede dejar abierto”, explicó.

Imagen ilustrativa.

La misma evaluación se aplica a obras de mayor escala, como estructuras, pavimentos y bases estabilizadas. En esos casos, no alcanza con analizar las condiciones de una sola jornada, sino que se necesitan períodos de estabilidad meteorológica que permitan completar las distintas fases del trabajo.

“Nosotros tenemos que planificar todos los trabajos, no solamente el de ese día o el de esa semana, en función de cómo va a estar el pronóstico. Entonces, se hace un seguimiento bastante detallado y se van ajustando las planificaciones en función de eso”, indicó.

Drewes sostuvo que la perspectiva de varios meses con lluvias frecuentes puede generar retrasos y limitar la ejecución de las obras. Frente a ese escenario, las empresas deben adelantar determinadas tareas cuando las condiciones lo permiten o postergarlas hasta disponer de una ventana de buen tiempo.

“Por ahí a veces se tienen que apurar, si es posible, mantenimientos, o se tienen que retrasar, o se tienen que hacer algunas cuestiones paulatinas, también para tratar de que el impacto no sea tan fuerte. Pero todo eso hay que programar con anticipación”, afirmó.

La ingeniera destacó que los reportes periódicos del Servicio Meteorológico Nacional son una herramienta central para reorganizar los cronogramas, reducir riesgos y evitar que una etapa quede expuesta o incompleta ante una lluvia intensa.

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