El sector de la construcción en Argentina atraviesa un período de incertidumbre marcado por aumentos significativos en los costos y una rentabilidad que se ubica en números rojos. Durante fines de 2023 e inicios de 2024, el costo de construcción en dólares registró fuertes incrementos, tendencia que continuó a lo largo de 2025, aunque en el último mes se observó una leve reversión.
En pesos, la suba mensual fue del 1,6%, impulsada por aumentos en materiales, mano de obra y gastos generales. Sin embargo, medido en dólares, el costo de construcción cayó un 1,5% en octubre, aunque permanece un 94% por encima del nivel registrado en octubre de 2023 y casi tres veces más alto que en 2020, el mínimo histórico de la serie.
Los precios del metro cuadrado reflejan la presión sobre la rentabilidad de los desarrolladores. En octubre, el metro cuadrado vendible de inmuebles usados en CABA alcanzaba los 2.214 dólares, mientras que los inmuebles en construcción promediaban 3.032 dólares. Esto obliga a los desarrolladores a vender en ocasiones por debajo del costo de construcción o a esperar a que se reduzca la oferta de usados para que la demanda acepte los valores del pozo.
En la ciudad de Buenos Aires, los costos para construir un edificio tipo crecieron 2,3 puntos respecto a septiembre, acumulando un incremento del 18,3% durante 2025. Una encuesta realizada entre marzo y abril de 2025 a 506 profesionales del sector reveló que el 69% de los empresarios experimentó una disminución en su nivel de actividad en comparación con el año anterior.

A futuro, se espera que los costos de construcción no aumenten de manera significativa. Los desarrolladores anticipan estabilidad gracias a la capacidad ociosa de las plantas nacionales y a stocks de insumos importados, aunque los materiales importados representan solo una fracción del costo total de las obras, por lo que los ahorros potenciales afectan de manera limitada los precios finales.
Por otro lado, la mejora en las expectativas del sector, el posible avance de un nuevo régimen laboral, y un Congreso más equilibrado podrían reactivar operaciones y la adquisición de terrenos, generando un escenario favorable para los próximos dos años.
En síntesis, aunque los costos se mantienen elevados, la combinación de capacidad ociosa, materiales importados y expectativas positivas dibuja un panorama alentador, con perspectivas de estabilidad y una posible nueva etapa de dinamismo para el desarrollo inmobiliario en el país.
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