La reforma fiscal vinculada a la ley de inocencia fiscal podría generar un impacto significativo en la industria de la construcción y el mercado inmobiliario, a partir de cambios clave en el impuesto a las Ganancias. Así lo sostuvo el tributarista Marcelo Rodríguez, quien explicó los alcances de la iniciativa y defendió su potencial para dinamizar inversiones privadas.
Uno de los puntos centrales de la reforma es la eliminación del impuesto a la ganancia por la venta de inmuebles para personas humanas. “A partir del período fiscal en curso, la utilidad que una persona humana vaya a generar por la venta de un inmueble deja de estar grabada en el impuesto a las Ganancias”, explicó Rodríguez. Hasta ahora, esa utilidad tributaba una alícuota del 15%, un esquema que había sido incorporado en 2017.
Tal vez te interese leer: Empujado por la mano de obra, el costo de la construcción en la Argentina aumentó 2,3% en enero
Según el especialista, la modificación tendrá un efecto directo sobre la actividad económica. “Esto favorece inexorablemente a la actividad de la construcción”, afirmó, al señalar que la quita de ese gravamen reduce el costo futuro de salida de una inversión inmobiliaria y mejora la ecuación de rentabilidad.
La reforma también introduce un cambio relevante en el régimen de alquileres. Rodríguez detalló que se dispuso la exención del impuesto a la renta por alquiler de vivienda, una medida que alcanza únicamente a los contratos destinados a casa habitación y no a los alquileres con fines comerciales. Para el tributarista, este punto puede incentivar la oferta de viviendas en alquiler y mejorar el atractivo del sector inmobiliario como destino de ahorro.
Desde su análisis, las medidas apuntan a reactivar inversiones privadas en un contexto donde la carga impositiva suele ser un factor determinante. “Esto reactiva la industria de la construcción”, insistió Rodríguez, al considerar que la eliminación del 15% sobre la ganancia futura elimina una barrera que desalentaba el ingreso de capital en proyectos inmobiliarios, especialmente en etapas tempranas como la inversión “en pozo”.
Otro aspecto de la reforma es la exención de los plazos fijos en dólares, que pasan a tener el mismo tratamiento que los depósitos en pesos. Para el tributarista, esta equiparación envía una señal proinversión, en un escenario donde cada punto porcentual incide en la decisión de colocar ahorros en instrumentos financieros o en activos reales como los inmuebles.
Rodríguez aclaró que la reforma no alcanza a todas las operaciones. La venta de acciones por parte de personas humanas continúa tributando el 15%, mientras que en el caso de las sociedades de capital la carga impositiva es mayor. “La sociedad de capital tiene una tasa marginal que arranca en el 25% y puede llegar hasta el 35%”, precisó.
Consultado sobre el impacto de estas medidas en la recaudación fiscal, el especialista reconoció que existe un debate abierto, aunque relativizó su magnitud. “No creo que sea muy significativo”, señaló respecto de la eventual pérdida de ingresos para el Estado. En ese sentido, puso el foco en el efecto multiplicador de la actividad constructiva, a la que definió como “una actividad muy movilizante”.
Desde su experiencia como asesor, Rodríguez remarcó que la expectativa de la carga impositiva futura pesa de manera decisiva en la toma de decisiones. “Cuando tenés que decidir si vas a invertir en un pozo y sabés que el día de mañana, al salir, tenés que pagar un 15%, eso restringe la chance de que el individuo quiera invertir”, explicó, al fundamentar por qué la reforma puede modificar el comportamiento de los inversores.
👉 Mantenete informado siempre, estés donde estés.
Seguinos en nuestro canal de Whatsapp 📲 https://t.co/whakJNoXxh pic.twitter.com/MCb1BvpOLZ
— misionesonline.net (@misionesonline) March 18, 2024





